Empezaré por hablar de "La elegancia del erizo", novela de Muriel Barbery y por la cual he puesto de título a este blog.
Empiezo diciendo que me gustaría haber realizado este comentario con la novela en físico a mano, pues tengo subrayadas y dobladas muchas páginas con reflexiones de las protagonistas, pero lamentablemente no es así, así que haré el resumen de la mejor manera que sepa.
Paloma es una niña solitaria sumamente inteligente de doce años, que está profundamente enamorada de Japón y que disfruta leyendo comics de Jiro Taniguhi, pero que no encuentra sentido a la vida y piensa en la muerte. Mientras que Renée es la portera del edificio que es descrita por Paloma de la siguiente manera:
“La señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes.”
Y es que gracias a este libro, he aprendido que la esencia de la elegancia se encuentra en el interior de la persona y en la manera que tiene de mirar al mundo. Eso es lo que me cautiva de Renée, su manera de mirar las cosas y de disfrutar de ellas: saborear un té de jazmín, o contemplar la delicada belleza de una camelia y que en eso encuentre un motivo de esperanza.
Y eso es lo que le sucede a Paloma que cuando conoce un poco mejor a esta portera, traba una relación de auténtica y particular amistad con ella y encuentra en su portería el mejor escondite posible.
Y es que gracias a este libro, he aprendido que la esencia de la elegancia se encuentra en el interior de la persona y en la manera que tiene de mirar al mundo. Eso es lo que me cautiva de Renée, su manera de mirar las cosas y de disfrutar de ellas: saborear un té de jazmín, o contemplar la delicada belleza de una camelia y que en eso encuentre un motivo de esperanza.
Y eso es lo que le sucede a Paloma que cuando conoce un poco mejor a esta portera, traba una relación de auténtica y particular amistad con ella y encuentra en su portería el mejor escondite posible.
Siguiendo con el argumento del libro, diré que poco a poco la vida de estas dos personas solitarias se entrelaza cuando misteriosamente aparece un nuevo propietario japonés en el edificio, su nombre es Kakuro Ozu. En la novela se describe a este personaje como un hombre muy cortés y culto que sabe ver y apreciar a la señora Michael, a diferencia del resto de propietarios burgueses de dicho edificio que la toman por una analfabeta y vulgar.
Para finalizar, diré que este libro reivindica el sentido de la vida a través del arte, los pequeños placeres, el amor y la amistad. Una verdadera joya, gracias Muriel Barbery por tan exquisita novela.
